La crisis de Medicare está a las puertas

Si supieras que dentro de 30 años los cálculos financieros no alanzarán, ¿te asustarías? Probablemente no. Quizá para ese entonces ya estarás muerto. ¿Dentro de 20 años? Tampoco.

¿Y si sucediera dentro de 8 años? Un periodo de tiempo tan corto sí llamaría tu atención. Pues ese es precisamente el escenario donde nos encontramos con Medicare, el gigantesco programa de atención médica para personas de más de 65 años.

La última evaluación anual de la salud financiera de los programas de Medicare y Seguridad Social revela que el principal fondo de reserva que contribuye a financiar Medicare se agotará en 2026, tres años antes de lo que el gobierno había previsto el año pasado.

El fondo fiduciario de seguro hospitalario, como se denomina, ayuda a cubrir el costo de la Parte A de Medicare, que incluye los cuidados de salud hospitalarios, la atención en los centros de enfermería especializada, los servicios de asistencia médica a domicilio, el hospicio y el cuidado de salud en los asilos de ancianos. La insolvencia del fondo no significa que Medicare irá a la quiebra, significa que no habrá dinero de reserva, de manera que los costos de Medicare solo se podrán cubrir con el dinero proveniente de los impuestos actuales. En 2026, esos ingresos fiscales cubrirán el 91% de los costos de la Parte A de Medicare, según revelaron los fideicomisarios del programa. La parte de los costos cubiertos por los ingresos fiscales caerá al 78% en 2039, y luego mejorará gradualmente.

Como Medicare no tendrá dinero para pagar sus facturas, probablemente limitará los pagos a los proveedores. Algunos podrían absorber el golpe, pero otros quizá dejen de aceptar a los pacientes de Medicare. “Es una situación terrible”, afirmó Marc Goldwein, quien forma parte del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, una organización sin ánimos de lucro que monitorea la política fiscal. “Nadie quiere hablar en serio sobre Medicare. Parece que hemos llegado a un punto crítico, y no veo cómo podemos mejorar”.

La situación podría agravarse si se produjera una recesión durante los próximos ocho años, lo cual es probable, sobre todo teniendo en cuenta que ahora la economía se encuentra en una de las fases expansivas más largas de la historia de Estados Unidos. El pronóstico para 2026 se basa en tasas de crecimiento promedio del PIB de aproximadamente un 2,5% por año. Sin embargo, durante una recesión el crecimiento generalmente se torna negativo y los ingresos fiscales casi siempre caen, lo cual dejaría incluso menos dinero en las arcas para cubrir los gastos de Medicare, agotando el fondo de reserva antes de 2026.

Todo esto ocurre en medio del crecimiento sostenido de la deuda federal general, que ahora suma más de 21 billones de dólares, de manera que cada vez hay menos margen de maniobra para que Washington pueda solicitar préstamos en caso de emergencia, puesto que ya pide bastante prestado todos los días. Si el gobierno comenzara a solicitar financiación para pagar el déficit en los programas de jubilación, sería aún más probable que se produjera una crisis de deuda.

Hay otro fondo fiduciario de Medicare que ayuda a cubrir los costos de la Parte B y D, incluyendo algunas visitas al médico, servicios ambulatorios y la cobertura para los medicamentos por receta. Esa fuente de financiación se llama fondo fiduciario de seguro médico complementario (SMI, por sus siglas en inglés) y está en mejor forma, por lo que se espera que siga siendo solvente. Pero su buena salud se debe a que se le permite recurrir a los ingresos federales generales, lo cual dejaría menos margen para cubrir otros gastos si los costos de Medicare siguen aumentando como se espera. No obstante, el SMI también se financia con las primas que pagan los inscritos.

Acerca del Autor
Con unos 40 años de experiencia en el ámbito de las comunicaciones especializadas, ampliamente relacionado a los sectores de la Salud, Seguros, seguridad y pensiones en R.D.

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