¿Podemos modificar el riesgo de padecer cáncer de mama?

Octubre es el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama. Este tipo de cáncer es el que más afecta a las mujeres en todo el mundo.

El cáncer de mama es el tipo de cáncer con la mayor mortalidad para las mujeres en América Latina, según el Reporte Mundial sobre el Cáncer. En la región, se calcula una incidencia de 40 casos nuevos por cada 100,000 mujeres. Al igual que la incidencia, la mortalidad  ha aumentado de forma continua en los últimos 40 años. De hecho, la Organización Mundial de la Salud, estimó que el número de muertes por cáncer de mama se duplicará entre 2008 y 2030.

Debido a la gran cantidad de casos nuevos, en Argentina y Uruguay, la mortalidad por cáncer de mama, llega a ser mayor que en Estados Unidos o algunos países de Europa. Dela misma forma, en Brasil, el número de años de vida saludable perdidos por cáncer de mama es el más alto de América Latina, casi el doble que la mayoría de los países de la región, además, el número de casos está aumentando en mujeres menores de 50 años.

El cáncer de mama es una enfermedad multifactorial, es decir, no tiene una causa específica y única. Sin embargo, se han detectado algunos factores que aumentan el riesgo de padecerlo, denominados factores de riesgo. Existen múltiples factores de riesgo para el cáncer de mama, algunos, se encuentran fuera de nuestro control, como la predisposición genética, o los cambios hormonales propios del ciclo de vida de la mujer, como el inicio de la menstruación o la menopausia.

¿Qué sabemos de la prevención?

Actualmente existe evidencia acerca de dos comportamientos sobre los que tenemos control, y que pueden aumentar considerablemente nuestro riesgo de padecer cáncer de mama.

  1. El consumo de alcohol. La evidencia actual indica que el consumo de bebidas alcohólicas, incluso en niveles bajos o moderados, están asociados al cáncer de mama. Además, el riesgo no varía entre diferentes tipos de bebidas alcohólicas, ni por edad.

  2. La actividad física. Múltiples estudios han encontrado que las mujeres que realizan actividad física, tienen un riesgo menor de padecer cáncer de mama, en comparación con aquellas mujeres que son sedentarias.


Un estudio en México, encontró que 3 horas por semana de actividad física moderada a intensa disminuye el riesgo de cáncer de mama en mujeres en la pre y posmenopausia, lo cual coincide con la evidencia internacional que existe. La Organización Mundial de la Salud considera que hasta un 30-40%  de los casos de cáncer se pueden prevenir reduciendo los factores de riesgo. De hecho, varias enfermedades crónicas no transmisibles comparten los mismos factores de riesgo. Por ejemplo, al realizar actividad física de forma regular, disminuye el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión y cáncer de mama. Por lo que, al modificar la conducta podemos prevenir varias enfermedades al mismo tiempo.

La detección oportuna es muy importante

Debido al costo y lo invasivo del tratamiento, la detección oportuna  del cáncer de mama es una de las intervenciones más costo-efectivas. Ella permite su tratamiento en fases iniciales, por lo que el éxito y el pronóstico son muy favorables. Sin embargo, en la región, 30-40% de las pacientes son diagnosticadas cuando el cáncer se encuentra en fases avanzadas o se ha diseminado. En México, éste porcentaje corresponde casi a la mitad de los casos.

La detección oportuna se realiza mediante una mamografía, un examen con una dosis baja de rayos x para crear una imagen detallada del tejido mamario.

Algunas recomendaciones varían por países, pero en  general:

Todas las mujeres y  los hombres que detecten alguna anormalidad en el tamaño, forma o características de la mama, incluyendo cambios en la piel o secreción por el pezón, deben acudir a un  servicio de salud, para ser examinados y diagnosticados.

Las mujeres mayores de 30 años deben acudir al médico para conversar sobre su riesgo específico, y cómo y cuándo deben iniciar la detección oportuna del cáncer.

Todas las mujeres mayores de 45 años, aún si no tienen ningún síntoma o no perciben ningún cambio en las mamas, deben hacerse una mamografía de forma anual, dependiendo de su riesgo específico (En algunos países se recomienda iniciar a los 40 años).

En algunos países, la mamografía se realiza de forma bianual después de los 50-55 años.

Es importante señalar que estas recomendaciones se actualizan de forma constante, de acuerdo a los estudios y la evidencia disponible, por lo que diferentes países, regiones y servicios de salud, pueden tener protocolos diferentes.

En resumen, hay dos comportamientos que podemos modificar para disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama: el consumo de alcohol y la práctica regular de actividad física. Además, es importante seguir las recomendaciones médicas sobre la detección oportuna del cáncer de mama y acudir a la revisión si se detecta alguna alteración en las mamas.

Acerca del Autor
Con unos 40 años de experiencia en el ámbito de las comunicaciones especializadas, ampliamente relacionado a los sectores de la Salud, Seguros, seguridad y pensiones en R.D.

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