Cáncer de ovario no presenta síntomas hasta muy avanzada la enfermedad

El cáncer de ovario es el octavo más común en las mujeres de todo el mundo y afecta principalmente a las postmenopáusicas entre 50 y 75 años.

Leydy Paredes, oncóloga clínica del Centro de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), detalla que este tipo de tumor representa una de las causas más comunes de muerte por cáncer ginecológico.

Su elevada mortalidad se explica por dos razones: La ausencia de síntomas específicos al inicio, lo que motiva que la mayoría de pacientes se presentan con enfermedad avanzada al diagnóstico (que es más difícil de curar) y la ausencia de métodos de detección precoz (screening) que sean eficaces y estén validadas.

Paredes sostiene que este se forma a partir de alteraciones en las células de los ovarios o las trompas de Falopio, lo que provoca un crecimiento incontrolable.

La especialista asegura que la causa exacta se desconoce, pero se han identificado varios factores de riesgo relacionados con la historia reproductiva de la mujer, como puede ser: mujeres que no han tenido hijos, inicio temprano de la menstruación o menopausia tardía, obesidad, historia familiar (mutación en BRCA1 y BRCA2).

En cambio, el riesgo de padecerlo disminuye en aquellas mujeres que han empleado anticonceptivos orales y con esterilización femenina (ligamento de trompas).

Sintomatología
La oncóloga clínica explica que las etapas iniciales del cáncer de ovario suelen cursar sin síntomas o con síntomas muy leves que pasan desapercibidos y se confunden con procesos benignos, lo que dificulta su diagnóstico.

Los síntomas se observan más comúnmente en una fase avanzada y pueden incluir dolor abdominal o pélvico, estreñimiento, náuseas, indigestión, sentirse llena poco después de comenzar a comer, pérdida de peso, abdomen distendido.

También se puede acumular líquido en la pleura en torno a los pulmones y producir dificultad para respirar, así como también la acumulación de líquido en el abdomen, lo que se denomina ascitis.

Diagnóstico
Al hablar del diagnóstico, la especialista especifica que este se basa en los resultados de los siguientes exámenes y pruebas:
– Una historia clínica completa y una exploración ginecológica minuciosa.

– Analítica de sangre, que puede incluir un marcador denominado CA 125. La utilidad principal de esta prueba radica en el seguimiento de la enfermedad, puesto que suele existir una correlación entre el nivel de CA 125 y la actividad de la enfermedad, pero por sí solo no es diagnóstico.

– Ecografía ginecológica, que permite examinar el tamaño, la forma y otras características específicas de los ovarios.

– Tomografía Axial computarizada de abdomen y pelvis, proporcionando información sobre el tamaño y localización del tumor en la pelvis, la presencia de afectación de ganglios linfáticos regionales, la existencia de ascitis (líquido libre en la cavidad abdominal), implantes tumorales en la cavidad abdominal que son muy frecuentes y la presencia de metástasis viscerales.

– Laparoscopía exploratoria para la toma de biopsia, pues es la prueba que servirá para realizar a la vez el diagnóstico definitivo y la estadificación de la enfermedad.
“El cáncer de ovario se estadifica de acuerdo con el tamaño del tumor, el compromiso de los ganglios linfáticos y el hecho de que se haya diseminado a otras partes del cuerpo fuera de la cavidad abdominal (metástasis)”, detalla la doctora.

Estadios de la afección
Según explica la doctora, el estadio es el factor pronóstico más importante, debido a que ayuda a decidir el mejor tratamiento.

Las pacientes con tumores en estadios iniciales (I y II) tienen una mayor supervivencia y menor probabilidad de recurrencia que las pacientes con tumores avanzados (III y IV).

Tratamientos
Paredes aclara que el tratamiento dependerá de lo avanzado del cáncer y de si la cirugía es o no una opción de primera intención.

En todos los estadios, la cirugía se debe realizar en un centro especializado, en el cual se pueda asegurar la extirpación de todo rastro del cáncer, para darle el mejor resultado posible.

Tras la cirugía se emplea la quimioterapia, que es el uso de medicamentos para destruir las células malignas. En estadios avanzados se puede emplear el tratamiento anti-angiogénico, que consiste en administrar fármacos que bloquean el desarrollo de vasos sanguíneos que el tumor necesita para su desarrollo y proliferación.

Novedad de fármacos
“En los últimos años se han desarrollado unos nuevos fármacos, llamados inhibidores de PARP, especialmente dirigidos a aquellas pacientes con cáncer de ovario que presentan alteraciones en las llamadas vías de reparación del DNA.

Estas alteraciones aparecen especialmente en mujeres portadoras de mutaciones en los genes BRCA”, explica Paredes.

Lamentablemente, en la actualidad no existen medidas que se puedan adoptar que sean útiles para prevenir el cáncer de ovario, como ocurre en la mayoría de los cánceres, sin embargo, puede ayudar el tomar comportamientos saludables, tales como una buena alimentación, no fumar, ejercitarse de forma habitual, y mantener un peso saludable, debido a que estos cambios pueden tener efectos positivos sobre la salud.

El pronóstico
El pronóstico de estas pacientes dependerá de múltiples factores pero los más importantes son el estadio y el tumor residual tras la cirugía.

Otros factores también que se deben considerar como favorables para la enfermedad son:
-Edad más joven.
-Buen estado funcional.
-Tipo celular serosopapilar.
-Tumor bien diferenciado.

Acerca del Autor
Con unos 40 años de experiencia en el ámbito de las comunicaciones especializadas, ampliamente relacionado a los sectores de la Salud, Seguros, seguridad y pensiones en R.D.

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