ARTICULO: Gobierno y política fiscal

Por: Lic. Félix Santana García
felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

El gobierno es un agente propio de la macroeconomía. El gobierno, y sus actividades, es un punto fundamental en la teoría macroeconómica y sus atribuciones o limitantes,extendiéndose más allá de los fundamentos filosóficos de la economía.

Conforme los primeros economistas, el gobierno debería seguir una política de dejar hacer (laissez faire). Otros teóricos recomendaron un papel diferente para el gobierno, desde la omnipotencia (marxismo).

Sin embargo, las limitaciones del gobierno como agente económico no pueden determinarse dentro del esquema de la teoría económica, son problemas de un nivel diferente, deben determinarse como supuestos de la teoría. El gobierno no es bueno ni es malo, ya que esto se basa en supuestos.

Todos los economistas coinciden en que el gobierno (como parte del Estado) debe intervenir en la economía en dos casos: en la dotación de bienes públicos y en la corrección de externalidades (factores colaterales), Macario Schettino, 2002.

Se conoce como bien público, un bien que no puede comercializarse de manera privada. Esto es, si ese bien está disponible para uno, lo está para todos.

Una forma diferente de definir un bien público, más útil, pero más polémica, es caracterizarlo como un bien en el que la ganancia social supera la ganancia privada.

El Estado debería proveer ese bien, porque aunque no puede ganar dinero con ello, la sociedad gana, y con ella el Estado. Es el caso de la educación o la salud pública.

La ganancia social de que todos sepan leer y escribir, o de que todos tengan condiciones razonables de salud, es muy elevada. Pero hoy hay ganancia privada en esto.

Otro tema en lo que los economistas están de acuerdo o coinciden es en la corrección de externalidades. Una externalidad es un factor colateral de alguna actividad económica, un ejemplo es la contaminación del ambiente. Una empresa utiliza recursos naturales y genera contaminantes.

Si el Estado no limita estas actividades, ya sea a través de regulaciones o del sistema de precios (esto es, vía impuestos adicionales), la empresa seguirá contaminando sin límites.

Otro tema es donde el Estado puede colaborar. Se trata de la distribución del ingreso y la lucha contra la pobreza, que son dos cosas distintas.

Un cuarto tema de intervención del Estado sería la propiedad de las empresas, o de la restricción al sector privado para intervenir en ciertas aéreas.

Respecto a los ingresos del gobierno, para gastar en bienes públicos, corrección de externalidades o incluso para redistribuir el ingreso, el gobierno requiere de ingresos. Los ingresos del gobierno son de diversos tipos. El gobierno puede recaudar a través de impuestos, aranceles, entre otros.

Como se sabe los impuestos, tal como su nombre lo dice, son imposiciones del Estado a los ciudadanos. Se les quita parte de su dinero, ya sea cuando lo ganan o cuando lo gastan, para con ello financiar la operación del gobierno.

Los impuestos pueden ser directos e indirectos. Los primeros se originan cuando se cobran en el momento de producirse el ingreso, o sea, de las empresas (impuesto sobre la renta) o de los trabajadores (impuesto sobre productos del trabajo).

Los impuestos indirectos son los que se cobran cuando se gasta el dinero, como impuesto a las ventas o el impuesto a las transferencias de bienes y servicios (ITBIS).

Los impuestos patrimoniales no son sobre el ingreso sino sobre la riqueza y los impuestos sobre los activos de las empresas a los fines de evitar la evasión fiscal.

Otro impuesto es el predial, que es sobre la propiedad de bienes inmobiliarios o el impuesto a la propiedad inmobiliaria (IPI). Los derechos o cobros que hace el gobierno sobre ciertos bienes que legalmente son del Estado, pero que permite su gozo a otras entidades, tal el caso de las empresas que explotan algún mineral.

Los productos son ingresos que obtiene el gobierno por realizar ciertas acciones. Hay productos financieros y no financieros. También los impuestos pueden catalogarse como progresivos o regresivos.

Los progresivos son aquellos que aumentan conforme aumenta el ingreso de los individuos. Los ingresos progresivos son siempre preferibles, pues fomentan una mejor distribución del ingreso, pero no siempre es posible utilizarlos.

Por el contrario el impuesto regresivo es el que grava más a quienes tienen un ingreso menor, tal el impuesto inflacionario ya que afecta más a quienes viven de su salario, que pierde valor, y redistribuye hacia quienes tienen activos fijos, que suben de valor.

El impuesto inflacionario es el que se da cuando el gobierno aumenta la cantidad de circulante en la economía. Dado que los bienes no han aumentado en cantidad, la abundancia relativa del dinero hace que este pierda valor, incluyendo el que se tiene en los bolsillos en el momento del incremento del circulante.

Pasando ahora a los egresos del gobierno, en economía se dice que existe el gasto público y se maneja como una sola variable, cuando en realidad existen miles de gastos que tienen un impacto diferente en la economía.

El gasto público se refiere al consumo del sector público. Esto incluye pagos de servicios personales, compra de materiales de oficina, adquisición de activos productivos, entre otros.

En los actuales momentos el mayor gasto público del gobierno es el gasto social. Aquí se incluye el gasto en educación, salud, seguridad social, infraestructura mínima, pero muchos de estos gastos se destinan a cosas innecesarias y en otra ocasión muchos de esos fondos son desviados a favor de funcionarios que se enriquecen ilícitamente.

Otro rubro importante es la inversión pública. Este es el gasto que se dirige a la adquisición de activos productivos.

Regularmente el gobierno muchas veces no responde a una racionalidad económica, sino a una racionalidad política y social. El gobierno decide su nivel de gastos e inversión por cuestiones ajenas a la economía y por esto, el gasto público se considera como una variable exógena dentro del modelo económico.

Otro aspecto del presupuesto gubernamental, es el caso de que cuando el gobierno gasta más de lo que recauda, se dice que existe un déficit fiscal. Este déficit, a diferencia de los déficits privados, no es necesariamente malo.

Ejemplo de lo anterior, si el gobierno tuviera un superávit, significa que tiene ingresos mayores que sus gastos. Esto significa que el dinero que extrajo de la economía, vía impuestos, no ha regresado, está guardado en algún lugar y no es útil para el país. Si regresa financiando inversión, sería útil.

Sin embargo, el déficit tampoco es bueno pues el dinero que le falta al gobierno debe obtenerlo de algún lado: o se lo presta alguien o lo imprime.

Cualquiera de estas fuentes de ingresos adicionales puede generar inflación. La impresión de dinero es la más inflacionaria de todas, pero la deuda externa o interna genera también presiones inflacionarias. El déficit permanente del gobierno termina por generar inflación.

La diferencia entre ingresos y gastos del gobierno constituye al balance presupuestal. Como su nombre indica, se trata de la diferencia interior de lo que se había presupuestado gastar.

Además de este déficit, existe un déficit extrapresupuestal, que al sumarse al anterior da como resultado el déficit económico, el cual debe financiarse de alguna forma.

El costo de obtener financiamiento vía deuda interna se llama intermediación financiera. Al sumar este costo al déficit económico, se obtiene el déficit financiero, que es el costo real del desbalance en las finanzas públicas.

El tratar el caso del Presupuesto General del Estado dominicano es preocupante ya que aunque se hacen esfuerzos supuestamente denodados para disminuir el déficit que por más de nueve años ha estado presente en el Presupuesto General del Estado, lleva al gobierno a endeudarse que cada día es más costoso para el pueblo dominicano.

Aconsejar al gobierno en asuntos de política fiscal es caer en lo redundante o en lo ridículo pues son muchas las opiniones constructivas y asesorías gratuitas que se le ofrecen a las autoridades gubernamentales periódicamente de parte de organismos internacionales, economistas y financistas del mismo gobierno e independientes pero no obtempera ninguna de ellas, pues mientras sus decisiones sean mayormente de corte reeleccionista o puramente de política partidista continuarán los faltantes presupuestales que al final la población dominicana seguirá pagando con el dinero de sus bolsillos.

Lo triste es que a sabiendas de que se tiene conocimiento reciente de lo que le ha sucedido a otras naciones como: Grecia, Italia, Argentina, entre otras, en asuntos de deuda pública y déficits presupuestales las autoridades dominicanas no se ven en esos espejos pensando ellas que son infalibles.

Ojalá, más temprano que tarde, las autoridades hagan un alto y consideren el mal que le están causando a la República Dominicana de continuar por el camino preferido de déficits y endeudamiento.

Pedro Diaz Ballester
Acerca del Autor
Pedro Diaz Ballester CEO, Presidente la Federacion, y de Florida Latinamerica-Caribbean Business Federation

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